Caminar el Páramo más grande del mundo, Sumapaz

No es raro querer salir y escapar de la rutina y la gran ciudad, por eso el destino este fin de semana fue el Páramo de Sumapaz, el más grande de Colombia y del mundo.




Este viaje lo hice con Road Trip Colombia, el punto de partida fue la Calle 45. Una vez nos encontramos con todo el grupo salimos rumbo al sur de la ciudad, en el camino, recogimos a William el guía local que nos acompañaría durante el viaje. Nuestra primera parada fue en Ciudad Bolívar, aquí William comenzó a contarnos el proceso histórico detrás de la formación de esta localidad, la más densamente poblada de Bogotá, y una zona que históricamente ha tenido con gran actividad minera. Desde aquí se puede evidenciar el conocimiento que tiene William y su seguridad para relatar estos y muchos más datos históricos y actuales.

La siguiente parada no estuvo muy lejos, esta fue en cercanías al relleno sanitario Doña Juana. Una vez más, William se encargó de ponernos en contexto sobre la situación del relleno, las toneladas de basura que se depositan al día y la necesidad de despertar conciencia ambiental con todos nuestros hábitos de consumo. Los datos que entrega el guía son bastante interesantes y dan cuenta de las costumbres y actuar que se tenían antaño. En este punto, ya prácticamente se había perdido ese aspecto de la Bogotá urbana, y al continuar nuestro camino el paisaje era más y más rural, como alguno de los pueblos típicos del departamento.




Nuestra última parada antes de llegar al punto de partida de la caminata fue en una de las tantas veredas que conforman la localidad de Ciudad Bolívar y Usme: Pasquilla. Nos reunimos todos en la pequeña plaza para escuchar a William hablar sobre la historia de este lugar que ostenta el nombre de Corrigiduría desde la época de la colonia. Aunque no lo pareciera así, seguíamos en Bogotá. Las calles, la plaza, la iglesia, todo estaba como si el paso del tiempo no se hubiese dado, como si de algún lejano pueblito se tratase. Aquí,  pasamos por una tienda para terminar de prepararnos y así regresar a la van hasta nuestro gran destino: el Páramo de Sumapaz.

Después de dejar la ciudad y conocer la zona rural de Bogotá llegamos a nuestro punto de partida para comenzar nuestra caminata. Se podría decir que la primera media hora es la más “exigente” en el camino, es la parte con mayor inclinación, pero a partir de cierto punto el camino se hace más “plano” y se puede disfrutar fácilmente de los interminables e imponentes paisajes que tiene este enorme páramo –con una extensión mayor a 300.000 hectáreas-.

No obstante, para estas caminatas se debe estar preparado para sol o lluvia, una grata sorpresa fue que el clima estuvo de nuestro lado, de principio a fin. Nos acompañó un resplandeciente sol en todo momento, con cielos suficientemente despejados y adornados por bellas nubes; aunque tenga su encanto y sea de esperar que un páramo esté más opaco, húmedo, frío, nublado y hasta lluvioso, el clima de ese día contribuyó a que las fotos y los paisajes resultaran fascinantes. Caminamos por caminos reales de color naranja que comunicaban esta zona con el municipio de Sibaté, vimos gigantescas rocas y formaciones rocosas del periodo glaciar, caminamos entre jardines de frailejones con flores amarillas que parecían pequeños girasoles, vimos complejos lagunares que muestran la importancia de este ecosistema para el recurso hídrico, y visitamos la Laguna de Ubchiqua, una de las 7 lagunas sagradas donde los pobladores Muiscas hacían peregrinaje en este extenso territorio. Así, rodeados de la bella naturaleza de este territorio y las anécdotas e historias de William caminamos por más de 4 horas este hermoso lugar.




Durante la caminata también tuvimos otro momento retador, bajar a la laguna de Ubchiqua, trayecto que puede convertirse en el más exigente. Sin embargo, llegar a la orilla de esta laguna es otra de las experiencias de esa salida. En nuestro camino de vuelta, llegamos a la cima donde estuvimos almorzando y nos tomamos una foto grupal. Un plus de este tipo de experiencias, es la oportunidad de llegar a conocer gente, en este viaje compartí con personas de Bogotá y también nos acompañaron personas de la India y España, con quienes pude llegar a conversar, enriqueciendo esta grata experiencia en el páramo.

No queda mucho más por decir. El atardecer fue precioso y el sol bañó con su luz los extensos campos de plantaciones de papa mientras terminábamos nuestra caminata. Regresamos así a la ciudad, que nos recibió con un fuerte aguacero.




A continuación, quiero dejar algunas recomendaciones:

1. 1.    Buena cantidad de agua, al menos 2 litros por persona.
2. 2.    Snacks, frutas, o cualquier otra cosa que te pueda dar energía, para ir comiendo a lo largo del camino.
3. 3.    Bloqueador solar, muy importante, en especial en un día soleado como el nuestro.
4. 4.    Capacidad física y mental para caminar 4 horas seguidas, porque si no se está adaptado a la altura -principalmente por esto-, ciertas partes del recorrido pueden ser retadoras en cuanto a la falta de oxígeno y la reacción del cuerpo a la actividad física.
5. 5.    Disfrutar de principio a fin, ya sea que se vaya solo o en compañía, siempre habrán momentos para compartir con los demás asistentes, enriqueciendo la experiencia.
6. 6.    Y como no podría ser de otra forma, recomendarles a RoadTrip, una empresa que por lo que he visto y vivido, es bastante seria y comprometida no solo con sus clientes, sino también con los territorios y las personas que apoyan los recorridos. Puedo decir que han venido haciendo un gran trabajo.

Por: Luis Alejandro Orjuela

@_luisorjuela

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