La vida en los páramos

La vida en alta montaña nos acerca a tener un estilo de vida saludable, para muchas personas que han vivido en las ciudades, darse un momento para desconectarse es una necesidad y sumergirse en la naturaleza es en muchos casos la primer alternativa para huir de la rutina diaria.

Cuando decidimos realizar un sendero en alta montaña, podemos reconocer el entorno, quien ha tenido la oportunidad de recorrer los páramos, sale con el corazón lleno de alegría, es allí donde podemos tener un estado de conciencia que funciona como terapia para el cuerpo y la mente favoreciendo el razonamiento y la creatividad, los más asombroso es que nos hace sentir libres y capaces.


Al emprender un viaje por carretera dejarte sorprender por los paisajes colombianos, contamos con la fortuna de poder estar en cualquier piso térmico en pocas horas, los páramos son imponentes, cuando pasamos percibimos enseguida los cambios de temperatura y de vegetación. Automáticamente nos transportamos a lugares mágicos llenos de mística y tranquilidad. Colombia tiene el 49% de los páramos del mundo.

Debemos conocer nuestros páramos, que contienen un sinfín de razones para protegerlos, muchas veces desconocemos las características y los servicios que nos ofrecen.

En nuestra querida Colombia, los páramos están ubicados sobre las cordilleras tropicales y cuentan con aproximadamente 2.6% de la superficie del país y tenemos 34 páramos delimitados, con una superficie total de 1.932.395 ha.


Páramo de Sumapaz

Dejarnos llevar por la aventura de explorar cada montaña, es la necesidad de un verdadero montañista, es la pasión que da vitalidad a la necesidad de recorrer cada rincón de Colombia, y el páramo es sin duda un lugar que nos brinda las condiciones perfectas para realizar senderismo, siendo algunos caminos más exigentes que otros, el paisaje y el aislamiento del ruido de la ciudad, otorga a cada caminante una dosis perfecta para salir de la monotonía.


Frailejones, Speletia Grandiflora. Páramo Ocetá

Sumergirnos en un páramo nos lleva a comprender su importancia, ya que son ecosistemas de alta montaña vulnerables a los cambios, se caracterizan por condiciones climáticas, de temperaturas bajas, frecuentes precipitaciones donde la neblina ó lluvia horizontal también aporta humedad a este entorno. La vegetación se ha adaptado para captar el agua y comenzar el ciclo hídrico que abastece el 70% de la población en Colombia. Contamos con el privilegio de ser vecinos de muchos páramos. El departamento de Boyacá contiene 18.3% del total nacional, al igual que la mayor extensión de páramos húmedos. Seguido por los departamentos de Cundinamarca (13.3%), Santander (9.4%), Cauca (8.1%), Tolima (7.9%), y Nariño (7.5%).


Valle de Frailejones Sumapaz


Proteger los páramos es sin duda una tarea colectiva de gran importancia ya que nos brindan servicios eco sistémicos, sin embargo están sufriendo cambios por las actividades antrópicas como la ganadería extensiva, el pastoreo y la deforestación, que alteran el suelo y lo compactan aumentando su erosión, la agricultura (principalmente del cultivo de papa) y con el uso de componentes químicos contaminantes que son persistentes en el ambiente.


Cultivo de papa. Páramo Sumapaz

Adicionalmente a la creciente explotación minero energética que afecta directamente los cuerpos de agua subterránea y superficial con altas concentraciones de mercurio y cianuro. Minería que se basa en la extracción y explotación de oro, carbón y materiales para la construcción como la piedra caliza, genera graves daños a estos estratégicos ecosistemas paramunos.

Sumado a estos impactos ambientales negativos, el acelerado calentamiento global atribuye el aumento de la degradación. El cambio en la temperatura en ascenso, somete a las especies que están acostumbradas a las temperaturas medias y características del páramo, deban migrar hacia zonas más altas y con menor temperatura en busca de condiciones óptimas para su supervivencia, generando la migración de las especies.

Además la pérdida de la diversidad biológica, disminución de su extensión, genera el riesgo de pérdida del ecosistema, y con ello, la pérdida de los servicios ecosistémicos, la pérdida del hogar de especies emblemáticas como el cóndor de los andes, el oso andino, el venado soche o venado cola blanca, la pantera, entre otros y sin duda alguna podría desaparecer la flora, donde las plantas que viven sólo se presencian únicamente en estas regiones.

Los páramos son los ecosistemas más vulnerables y amenazados del neotrópico y el norte de Sur-América, estos poseen un área reducida si los comparamos con otros ecosistemas, lo que significa que son frágiles frente a los efectos del cambio climático y a las actividades humanas que los dejan expuestos al riesgo de pérdida de la vida que allí se resguarda. No olvidemos que los páramos son ecosistemas frágiles con gran importancia global ya que allí se da origen a la formación del agua y la regulación de la misma, es un proceso perfecto y armónico donde de forma sistematizada con ayuda de los guardianes del páramo como los son los célebres frailejones, que parecen guerreros, por su altura y robusta presencia adornada con hermosas flores amarillas, así como los musgos que parecen colchones, llenos de agua y la estrella de páramo, que son particulares pero muy importantes para que el ecosistema tenga un funcionamiento adecuado, ya que captan la humedad, la condensan, almacenan el agua y posteriormente generan una liberación del vital líquido de forma regulada.


Páramo de Ocetá-Boyacá


Si nos detenemos tan solo un momento a pensar que pasaría en el país si desaparecen los páramos, no obtenemos un panorama muy alentador ya que en Colombia el 70% de agua captada en paramos es para consumo humano. Contribuir a la conservación de estos asombrosos ecosistemas, va más allá de las ideologías y creencias, porque nos garantizan la vida a todos por igual, la naturaleza es justa y sabia; protegerla de las actividades que la destruyen es ir más allá de la negación hacia el desarrollo económico, es incluir la sostenibilidad a nuestra economía, garantizar que nuestros mercados mantengan el equilibrio social, económico y ambiental, dando prioridad a la conservación.

Colombia tiene el galardón de poseer el páramo más grande del mundo como lo es SUMAPAZ, con una extensión de 333.250 Ha, y en el cual el trabajo comunitario es una herramienta vital, para su conservación, pese a las problemáticas que ha enfrentado el territorio este sigue siendo un lugar emblemático para los colombianos.



El ecoturismo tiene un papel importante para la transformación del desarrollo del país, ya que integra la conservación, cuando practicamos senderismo vamos potenciando el ecoturismo, porque los caminantes tienen ese poder de transformar, a través de los aportes económicos a las comunidades locales, y estas pueden ver la oportunidad de ganar conservando, no solo debemos ser caminantes en la montaña, debemos ser caminantes del pueblo, caminantes de la naturaleza, polinizar nuestros saberes a otros entornos y crear vínculos de hermandad, cuando conocemos un lugar nuevo, nuestro cerebro parece musgo de paramo, por que absorbe todo el conocimiento experiencial, adquirido durante el viaje, y que vamos dejando en las increíbles historias que vamos contando a nuestros amigos ó familiares, compartiendo la experiencia desde el reconocimiento del patrimonio cultural y natural, en relación a los páramos.


Lagunas de Siecha- Páramo de Chingaza


La invitación hoy es darnos la oportunidad de conocer nuestro territorio, dejarnos conquistar por los alucinantes paisajes de nuestras montañas, sus grandiosos cerros, y sus majestuosos cuerpos de agua, que sin duda nos transportan a la historia de nuestras comunidades indígenas y la geología que ha caracterizado estos lugares, como territorios de paz, de amor, como lugares, de conexión intima que suaviza los pensamientos y fortalece el andar de los montañistas, que cierran sus ojos cuando contemplan y abren su corazón para nunca más olvidar visitar a las montañas.

Páramo Sumapaz

Debemos estar en armonía con el entorno solo así llagaríamos a tener un verdadero desarrollo sostenible, nuestras prácticas de consumo y actividades económicas, deben direccionarse a la conservación cultural y ambiental del territorio, para disminuir el acelerado consumo por cosas que no necesitamos, de ser más respetuosos con la naturaleza, de permitirnos reflexionar sobre nuestras acciones y empoderarnos como comunidad para proteger los páramos, Siendo está una acción racional y empática hacía toda manifestación de vida. Conocer estos ecosistemas a través del senderismo y ecoturismo nos da la oportunidad de ser agentes de cambio positivo para conservar.


Por: @baleny.co

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